Entrevista a LOS CAFRES "La magia está desde el comienzo"
Una semana antes de que el
reggae pise Obras Sanitarias como nunca, el cantante Guillermo
Bonetto y el tecladista Claudio Illobre se abrieron a una charla
jugosa y profunda en la que, además de los temas obvios, se pudo
hablar de su rebeldía a los dogmas de la música, de su propio
entendimiento sobre Bob Marley y de las cuestiones que hacen más
"espiritual" a la música.
Parte de Los
Cafres disfrutan un café en una concurrida esquina de Caballito,
el barrio que los vio nacer. El humo incesante de los colectivos
y el ruido de los autos parecen desaparecer y fundirse en una
conversación relajada, variada y sincera. Durante una hora,
Guillermo (muy charlatán) y Claudio (con sus acotaciones justas)
plasmarán con palabras todas las facetas de su agrupación; por
un lado, dirán que "somos pececitos nadando en esto como
todos los demás", y por otro, reconocerán que "somos muy
rebeldes, pero eso es decir la verdad". Pronto se enciende
la lucecita y el verde, amarillo y rojo se extiende por todos
lados...
(El Acople) Por
fin una banda argentina de reggae llega sola a Obras, ¿cómo lo
ven ustedes desde adentro?
(Guillermo) Es muy bueno para todas las bandas, no sólo para Los
Cafres sino para todos los que hacemos reggae roots. Marca un
antes y un después. Es la primera, pero no la última, porque
abre todo un panorama también para otras agrupaciones.
(El Acople) ¿Qué emociones se les aparecen ahora que faltan
tan pocos días?
(Claudio) Hay que tomarlo como un show más.
(Guillermo) Va a ser una noche especial, porque toda la gente va
a ir a vernos a nosotros; no es un festival, no hay bandas
soporte y la gente que va es porque comprende el momento que
estamos viviendo y se pone contenta. Es una celebración para
todos, es bien simbólico, es lindo. Pero en cuanto a qué
sentimos, yo no me doy mucha cuenta. De repente de a poco sentís
flashes.
(El Acople) A la hora de pegar el salto a Obras, ¿influyó que
haya tan pocos lugares habilitados?
(Guillermo) No, porque hay un montón de teatros, pero se pensó
en Obras porque es la plaza más importante. Vos podés tocar en
un teatro importantísimo, pero no es Obras. Obras es el mito, es
nuestro pequeño Madison Square Garden. Simbólicamente es muy
importante en Argentina.
(El Acople) Decían que esto les va a abrir las puertas a un
montón de bandas, pero ¿quiénes son los que les abrieron las
puertas a ustedes?
(Guillermo) Y... Sumo en un primer momento, Los Cadillacs, Los
Pericos. Seguramente hay más, pero casi paralelamente a nuestra
época son estas bandas. Con Los Cadillacs fue la segunda vez que
tocamos en Obras de soporte; ellos nos dieron apoyo siempre.
Después tuvieron demasiado laburo y no nos dieron más bola. Los
Pericos también siempre nos ayudaron; la mitad de este último
disco lo grabamos en el estudio de ellos.
"Nosotros somos mucho más
místicos que muchos que levantan banderitas o que se escudan en
cosas"
(El Acople) ¿Qué
es lo que más los incentiva para empezar a componer?
(Guillermo) Todos son ciclos en la vida, entonces hay momentos
en que uno está más receptivo, y quizás no hacés nada, pero
estás súper receptivo. Y hay momentos que estás con más ganas de
volcar. Te ponés a escribir o a grabar melodías o a repensar un
tema entero. El mismo hecho de hacer una canción te motiva, es
la cosa más linda que hay.
(El Acople) ¿Y hay facetas que la banda disfrute más?
(Guillermo) La música tiene vida propia, eso lo aprendés cuando
empezás a grabar discos, o cuando estás en una banda que en
algún momento suena bien. Ahí aparece un nuevo integrante, que
es la magia. En Los Cafres eso está desde el comienzo, estemos
en la etapa que estemos. Éramos un desastre pero siempre había
una magia, una cosa que se forma cuando nos juntamos. Y eso se
puede dar en un ensayo, en una zapada, en un show o en algún
momento del show, o en el instante en que se arma un tema o que
suena bien un tema.
(El Acople) Algo que nos sorprende es que las letras pueden
estar diciendo algo muy groso, o tal vez hasta oscuro, pero uno
las termina entendiéndolas de una manera alegre, como pasa con
“Si el amor se cae”. Ves gente cantando una cosa triste pero de
forma alegre...
(Guillermo) Lo que pasa es que el reggae tiene mucho de eso.
(Claudio) También pasaba con Bob Marley.
(Guillermo) Uno no se da cuenta, pero hay veces que leés las
letras decís: “Mirá que loco”. Es algo tradicional del
ritmo y que nosotros mamamos. De hecho las melodías son como
robadas de otro lado siempre, uno cree que las está inventando
pero de algún lado salen. Igual nos gusta hacer nuestro propio
estilo; con el tiempo fuimos entendiendo que era así.
(El Acople) ¿En qué medida influye todo lo que ven afuera, en
la calle, a la hora de componer? Porque “¿Quién da más?” se ve
mucho más esperanzador que el anterior, en donde de movida
habían temas fuertes como la colonización.
(Guillermo) Lo loco es que es el mismo mensaje. Pero sí, en este
disco vemos lo mismo pero desde diferente ángulo; estamos
criticando a todos pero aportando una especie de solución. “Si
el amor se cae” encierra un montón de conceptos que nosotros
transmitimos en los discos: quejas, mensajes de esperanzas u
otras cosas que queremos compartir. Por ejemplo, los políticos
en Argentina tienen mucha tradición de corruptos, y el granito
de arena nuestro es decir que si el amor se cae todo lo demás se
cae. El amor es ponerse a full en todas las cosas que uno está
haciendo, con el corazón. Quizás un político fue altruista en su
juventud y de repente llega arriba y transa con todos. La vida
es así a veces. De todas formas no estamos en un pedestal, al
contrario, somos pececitos nadando en esto como todos los demás,
pero tenemos la posibilidad de tener un micrófono y decir las
cosas, y así aportamos nuestro granito de arena.
“El amor es ponerse a full en
las cosas que uno esta haciendo”
(El Acople)
Ustedes son una de las pocas bandas de Argentina que se tira
mucho en contra de lo preestablecido en el reggae. La canción
“Dreadlocks” es bastante paradigmática, o también cuando dicen
que admiran más a Gregory Isaacs que a Marley...
(Claudio) Somos muy rebeldes, pero eso es decir la verdad.
(Guillermo) Y aparte es como destacar todo lo que no se muestra.
¿Qué me pasa a nivel marketing, por ejemplo a mí, en Los Cafres?
Soy el cantante, entonces mediáticamente soy el que transmite
las palabras y las notas siempre me las hacen a mí... pero Los
Cafres somos un grupo. Marketineramente funciona mejor
decir que “Bob Marley es el reggae”. Pero en realidad no
es así. A nosotros no nos gusta eso, porque los artistas somos
todos. Bob Marley fue una de las personas más talentosas y más
prolíficas en el reggae, pero no fue el único ni en pedo. Ni fue
el primero ni fue el único. Él no inventó el reggae, sólo era
parte de una movida. Hay un montón de gente que inventó el
reggae, como Toots and the Maytals, por ejemplo. Pasa lo mismo
con un edificio: el arquitecto firma y se lo conoce a él, pero
un obrero que se murió también hizo el edificio, y te da bronca
a veces que se señale solamente una cosa. Y en este tipo de
sistema nuestro siempre es así, se puntualiza una cosa como
símbolo, pero se termina endiosando al símbolo. ¿Por qué no se
habla de todas las cosas? Eso es a lo que nosotros nos referimos
en las canciones, especialmente en el tema que señalaron, de lo
que es el reggae y los supuestos preceptos, conceptos y dogmas.
(Claudio) Y el estandarte de eso es Marley. Él habla de
justicia, de libertad, de la guerra. Pero es como el libro de
primer grado; después necesitás escuchar otras cosas más sutiles
o que la parte artística pase por otro lado, como pasa con
Gregory Isaacs o Dennis Brown.
(El Acople) Están asumiendo una gran responsabilidad al
criticar los dogmas de la música, por ejemplo.
(Guillermo) Nuestra responsabilidad es ser nosotros. Nuestra
responsabilidad es ser Los Cafres. Escribir lo que nosotros se
nos canta el orto. Si yo quiero cantar que me gusta tirarme
pedos en un bar, tengo que hacerlo, porque eso es lo que me toca
vivir a mí, porque eso es lo que la vida, o Dios, me pide que
haga. ¿Por qué cerrarte a preceptos o pelotudeces? Eso es ser
una oveja, y uno tiene que ser un líder en su propio camino.
(El Acople) El público argentino suele ser un poco cuadrado
en ciertas cosas, y muchas veces te puede decir que tirarse
pedos no es tan espiritual...
(Guillermo) Lo que pasa es que la gente que juzga ese tipo de
cosas no sabe lo que es espiritual, porque no se da cuenta. No
sabe que levantarse a la mañana es espiritual, que dormir o
comer también puede ser espiritual. Piensan que espiritual es
sólo ir a la Iglesia, o que es ponerse verde, amarillo y rojo.
¿Por qué? Espiritual es ponerte la remera de tu club, si te
gusta, porque quizás para vos eso es espiritual. La religión es
respetar a la vida y honrar los milagros diarios; el milagro de
ver los ojos y la mirada de una persona, eso es un milagro, eso
es la religión y el misticismo. Nosotros somos mucho más
místicos que muchos que levantan banderitas o que se escudan en
cosas por una cuestión de falta de credibilidad en sí mismos. No
es por criticar, no digo que el que diga que es rasta es un
tarado, porque si él siente que es así está bien. Pero que lo
sienta de verdad, no que lo diga porque le da miedo decir lo que
piensa. Si uno no se respeta a sí mismo con su propia creación,
con sus propios bagajes de mierda, sus propios defectos y sus
cosas buenas, no podés respetar a nadie, no podés creer en
nadie, no podés honrar a nadie. Ser místico es honrar las
diferencias.
(El Acople) ¿Sienten que acá hay mucho “rasta trucho
prepotente”, como cantan en el tema “Dejá de señalar”?
(Guillermo) Ese es un personaje que está bastante vigente en
Latinoamérica. En Argentina no hay mucho por suerte pero afuera
hay varios de esos que se refugian demasiado en los escudos
protectores que no les permiten mostrar el talento que tienen.
Los que se creen más místicos son los que son más comerciales.
Esos que venden la bandera de Etiopía, y el león... nosotros
respetamos a los rastas, pero hay algunos que son payasos.
(El Acople) ¿Y con Fidel Nadal cómo se llevan?
(Guillermo) Fidel es un tipo que tiene mucho talento, es muy
creativo, pero quizás no está en su mejor momento a nivel
calidad. Pero Fidel tiene mucho para dar y tiene derecho a hacer
lo que quiera porque siempre fue el primero en todo. De hecho el
líder de la movida en toda Latinoamérica es él. O sea, que se
pueda aplicar o no parte de la letra de ese tema a personajes
conocidos es mera coincidencia. La letra no está dirigida a
Fidel ni a ningún personaje que se conozca acá en Argentina por
lo menos. Está dirigida a alguien con el cual yo hablé, pero no
me interesa dar nombres, y tampoco es que es personal con él,
sino que es personal con todos los que son así. Igual el que se
sienta ofendido que se ofenda, porque quizás es para él.
(El Acople) Como banda que tienen la posibilidad de dar un
mensaje masivo, ¿cómo se sienten cuando el público no piensa
igual en algunas cosas?
(Guillermo) La gente cambia todo el tiempo, todos estamos
cambiando todo el tiempo. La música es como una boleadora que en
algún momento vuelve; la magia se crea y se larga, y en un disco
pasa lo mismo: vos lo tirás y nunca más volvió. O sea, lo que
vuelve es un resultado de eso. Esa boleadora que vos tiraste
algún día le puede pegar en la nuca al que no le gustaba lo que
hacías y de repente va a entender. A mí me pasa que algo que
antes me chocaba de golpe me gusta. En la vida pasa mucho eso.
Hay música que te parece una mierda y después te llama la
atención y hasta es posible que te guste. La vida es un
misterio, y lo que nosotros tenemos claro como Cafres y como
seres humanos, es que nadie tiene la verdad. La verdad es una
sola pero está formada por todas las verdades. Somos concientes
de nuestra ignorancia y de que capaz hoy decimos algo y quizás
mañana te digamos otra cosa. Pero te decimos lo que pensamos. El
cambio es constante e inevitable, uno puede pretender que no,
pero es inevitable.
"No hay que juzgar tanto las
cosas, hay que hacerlas lo mejor que uno pueda"
(El Acople)
¿Cuándo encontraron el sonido Cafre?
(Claudio) Yo creo que desde el primer demo. Eran temas que a
veces tenían un solo acorde y que duraban treinta minutos.
(Guillermo) Ahí estaba la magia de la que hablamos. Era nuestro
nivel en ese momento, pero tenía su magia.
(El Acople) Lo que sí cambió es la gente porque ahora llegan
a mucho más público que antes. ¿Se hace más difícil difundir el
mensaje? Al haber mucho público quizás se disperse el foco...
(Guillermo) No, porque cualquier obra de arte tiene tantas
interpretaciones como personas lo interpreten. Cuando uno deja
salir una expresión de la manera más pura posible, ahí es cuando
más universal va a ser, y no hace falta que te preocupes por
eso. Obviamente va a haber gente que no lo va a entender. ¿Qué
sé yo?, el tango a uno no le gusta toda la vida; yo de chico lo
odiaba y ahora me encanta. Hay momentos para todo. También al
reggae no lo entendía. Escuchaba punk y me habían grabado reggae
pero no lo entendía, no le daba bola.
(El Acople) Todo va cambiando a nivel social, ¿no? El tango
pasó de ser música de “negros” a ser otra cosa totalmente
diferente.
(Guillermo) Claro, como con la cumbia. La cumbia más grasa y
marginada existió siempre en las villas o en los barrios bajos.
De repente pegó y los chetos bailaban cumbia. Boludo, yo no lo
podía creer cuando vi a los chetos bailando cumbia de la más
grasa y romántica. Ahí tenés las vueltas de las que hablaba.
(El Acople) ¿Nos equivocamos si decimos que como banda se los
ve muy firmes, muy estables?
(Guillermo) Sí, es verdad. Aparte lo que pasa es que se
solidificó lo que vendría a ser el reconocimiento de Los Cafres
en el exterior. Acá siempre fue creciendo. Pasito a pasito
siempre nos fue bien, salvo en algunas épocas en las que hubo
algunos bajones por malos manejos nuestros. Ahora estamos
teniendo buenas experiencias, giras copadas, y eso sí que te
cambia las pilas, te das cuenta de que no está todo perdido. Yo
creo que antes de salir del país estuvimos a punto de no tocar
más. Llegamos a un punto en que se nos iba acabando la nafta. De
repente surgieron unas fechas en Puerto Rico y fue una cosa
increíble. Así varias cosas, como ir a México también.
(Claudio) Eso fue como una inyección, porque fue después de
varios años que nos dimos cuenta lo que habíamos hecho en el
exterior. Una vez fuimos a una radio y afuera había 50 personas
esperando. O en Puerto Rico, que hay bandas haciendo covers
nuestros; entramos a un bar y sentimos “El romano”. También
Cultura Profética tocaba “Un solo pensamiento” y “Ya no hay”.
Haber conocido a Cultura Profética fue un milagro, porque es una
banda que musicalmente es mucho mejor que Los Cafres. Y son
fanáticos nuestros.
(Guillermo) Esa es la boleadora que vuelve y te demuestra que
tenés que tener más respeto por lo que hacés. No hay que juzgar
tanto las cosas, hay que hacerlas lo mejor que uno pueda.
(El Acople) ¿Y cómo es la relación en el ámbito local con las
bandas de reggae?
(Guillermo) Muy buena. Hay muchas bandas que por una cuestión de
ansiedad nos ponen a nosotros como una meta. Hay bandas que son
buenísimas, que no tienen nada que envidiarnos. A lo sumo podrán
envidiarnos la popularidad, pero es gente súper talentosa que,
de hecho, nos conoce por compartir la edad. Saben lo que
sufrimos y lo que disfrutamos porque estuvimos juntos en todo
esto. La diferencia es que con Los Cafres tuvimos la suerte de
haber grabado el primer disco en 1994 y de haber firmado un
contrato en el único momento en que se abrió una compañía para
producir grupos de reggae.
(El Acople) Es interesante lo que está pasando ahora, porque
hay una cultura muy rica de bandas chicas de reggae...
(Guillermo) Ahora están muy buenas y llevan gente. Agarrás
cualquier suplemento musical y capaz que en la misma noche hay
tres o cuatro shows de reggae. Y todos se llenan. Porque aparte
hay buena variedad, hay buenas propuestas, hay bandas que son
serias, que son honestas. Hay algunas que la vienen peleando
hace bastante tiempo, pero este movimiento tiene dos años más o
menos. Es cuestión de madurez me parece, porque hace cinco años
atrás ibas a una disquería y no había reggae y ahora
directamente hay un lugar especial que dice “Reggae”.
(El Acople) Otro aspecto del fenómeno actual del estilo es lo
que, por ejemplo, Resistencia Suburbana denomina “Rastone”, que
es la mezcla del rasta con el stone. ¿Cómo ven ustedes esas
fusiones?
(Guillermo) Bueno, con Los Cafres pasó mucho eso, porque como
nosotros no representamos tribus, la gente se siente cómoda y no
siente culpa de escuchar a Los Cafres y ser ricotero a la vez.
El mensaje es para nuestra gente, no es para un jamaiquino que
vive rezando en la montaña Zion. Para ése también, pero no está
dirigido principalmente a ellos. Apunta al que vive en La
Matanza, al que vive en Lanús, en Neuquén. Están bienvenidos los
rastas, los krishnas, los judíos, los católicos, los políticos,
los policías, los militares... todos están bienvenidos. Porque
todos tienen derecho a sentir cosas y a disfrutar de la vida.
Entrevista: Nacho Girón y Tomás Frere
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Redacción de El Acople