Bob
Marley es una de las figuras más populares y controvertidas que ha
dado la música negra. Su actitud revolucionaria y provocativa
unida a su gran creatividad musical han atraído a una gran masa de
público en todo el mundo cautivados por el sonido de la música
reggae.
Fragmento de
Bob Marley.
De Jesús Ordovás.
Capítulo "La movida
skataliticoreggaera".
Una de las versiones más verosímiles sobre el
origen de la voz REGGAE podría ser la proporcionada por el tal
Bulldog. Aunque los primeros cantantes jamaicanos que usaron
descaradamente el término REGGAE en el título de una canción —DO
THE RAGGAY (Haz el Raggay) era la tal—, el grupo The Maytals, no
han sido nunca demasiado explícitos. Toots, el líder de los
Maytals, aseguraba el otro día que él inventó el Reggae. Sin
embargo, reconoce que así es como se llama a la música popular de
Jamaica. ¿En qué quedamos?
Bueno, los orígenes y la evolución
de la Música Reggae están más claros que las etimologías. A pesar
de que el Reggae es la música moderna negra menos estudiada. Esto
es debido, al parecer, a que al Reggae no se le ha dado
importancia hasta hace relativamente muy poco tiempo. Así, el
Melody Maker, el semanario musical inglés más conservador y de
mayor tirada del mundo, no creyó oportuno considerar al Reggae
como una música independiente del SOUL norteamericano hasta que la
mayoría de sus colaboradores y redactores se dieron cuenta de que
no se enteraban de nada de lo que ocurría en las calles de
Londres. Llevaban tantos años dedicándose casi exclusivamente a
escribir lo que les contaban en los partis de las compañías
plastificadoras, que cuando veían una miríada de negros con
tirabuzones en la puerta de sus casas creían alucinar. Pero no
alucinaban. A la vuelta de la esquina, como quien dice, tuvieron
que reconocer públicamente que aquello era una movida auténtica y
no una alucinación, que había llegado hasta las mismas puertas del
palacio real. Así que en enero del 76 dejaron un espacio en su
revista para los discos REGGAE más populares en el Reino Unido.
Desde entonces, el Reggae se ha
hecho tan popular entre la muchachada británica, sobre todo entre
los grupos de la Nueva Ola, que hay de una docena de serios
estudiantes de Antropología, Sociología, Psicología y Teología de
la Universidad de Oxford preparando un kilo de tesis sobre la
Peligrosidad de la Música Reggae, La pérdida de los Valores
Occidentales Ante La Avalancha de Los Ritmos Tropicales (¿Son
Rojos los Negros?) y La Vergonzosa Simpatía Que Nuestros Hijos —y
sobre todo nuestras Hijas— tienen por Los Negros Sincopados.
Pero vamos a pasar de ellos y de los papeles
con pretensiones antropológicas, filosóficas y sociológicas
editados en Inglaterra y Estados Unidos, que sin duda pueden
interesar a los estudiosos de la cultura Afro—Americana. Aunque
hay tres o cuatro libros interesantes escritos en un lenguaje
accesible. Uno de ellos es el de Cathy McKnight y John Tobler —Bob
Marley / The Roots of Reggae—, que se editó en 1977, en un momento
en que la gente quería saber «algo», lo que fuera, sobre Bob
Marley y el Reggae.
De acuerdos con las averiguaciones que
hicieron estos dos críticos, ampliadas posteriormente en el
excelente REGGAE BLOODLINES: In Search of The Music And Culture
of Jamaica, por el escritor Stephen Davis y el fotógrafo Peter
Simon, que recogieron sobre el terreno gran cantidad de
información, hoy nos resulta más fácil entender la popularidad del
Reggae en Jamaica, y su posterior y progresiva implantación en
Inglaterra y Estados Unidos.
También podríamos centrarnos en la evolución
musical de Bob Marley. Así tendríamos una idea bastante fiel de
cómo empezó el Reggae y en qué se ha convertido hoy esta música,
de la misma forma que siguiendo a Bob Dylan entenderíamos la
eclosión del Folk-Rock en los Estados Unidos a mediados de la
década de los 60. Pero Bob Dylan no fue todo el Folk-Rock, ya que
había muchos otros grupos (Buffalo Springfield, Byrds, Young
Rascals, Lovin Spoonful, Simón & Garfunkel, etc.), y la
importancia de su papel en la creación de esa música y en su
popularización no la explica totalmente. De igual modo, Bob Marley
es el más importante y carismático de los creadores de Reggae hoy
en día, pero no es todo el Reggae. Así que para «coger onda» vamos
a seguir las vicisitudes de la movida Reggae y el papel de Bob
Marley, y otros grandes de la cosa en ella.
El Reggae es una especie de rock-and-roll
jamaicano. O, más exactamente, una forma jamaicana de hacer Soul.
O también, una curiosa, excitante y peculiar amalgama de Soul,
Rock-and-roll y ritmos jamaicanos. O… bueno, los críticos se
agarran a una de esas explicaciones más o menos simplistas, pero,
de alguna manera, clarificadoras. Cualquiera de ellas es, de
alguna forma, válida.
Y si no, que lo diga Paul McCartney, el guapo
aquel que tocaba con un grupo inglés que se hizo popular en los 60
(a las autoridades japonesas no les importó cuando le metieron el
otro lunes en el talego por llevar encima cien gramos de hierba).
Paul se marcó un supuesto viaje a Jamaica cuando, allá por el 65,
se estaba gestando la movida Reggae, y de vuelta del crucero por
el Caribe hizo «You Won’t See Me», una canción en plan Rock Tirado
(Steady Rock) contenida en el elepé Rubber Soul (Alma de
goma) de los chicos de Liverpool; canción que muy bien podía estar
en la antología del Reggae de la Trojan, entre Darlin Patricia de
un tal Owen Gray, y The Rules of Life de Los Claredonians. Y no
digamos ya «Ob-La-Dee Ob-La-Da» (Obladí Obladá), un reggae
descarado que se montaron los colegas en aquel compendio
plastificado de estilos que fue el álbum blanco. O sea, que Paul
sabe de qué va, y te lo cuenta:
«Cuando los chicos de Jamaica escucharon por
primera vez a Chuck Berry y otros músicos de rock-and-roll, no
disponían de ningún medio para presenciar sus actuaciones porque
los tíos nunca se acercaban a tocar a la isla y no había
televisión. Así que los chicos cogían sus tambores y trataban de
recrear la música según imaginaban que debían hacer los de los
discos. Ahora, con el rock-and-roll, el ritmo principal es el
ritmo fuerte, que es el ruido más fuerte que consigue la batería.
Pienso que el primer tío de la isla que se compró una batería de
catálogo se puso ahí a probar y escuchó el gran ruido y supo que
el tambor de bajo es el tambor más sonoro de la batería. Y creo
que lo que hizo fue variar el ritmo débil en uno, dos, tres,
cuatro. Acentúa el segundo tiempo y desde aquí pasa al
unodostrescuatro. Se lo saca de ese modo y acaba como un batería
zurdo o alguien técnicamente inexperimentado. Consigue el mismo
ritmo y el mismo resultado, pero invertido.»
Fuente:
Ordovás, Jesús. Bob Marley. Madrid. Ediciones Júcar, 1980.