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con asunto: Coberturas
ALPHA BLONDY EN
OBRAS Reggae sin impostación
El músico africano dio cátedra del cadencioso género, más allá de la
simbología y los clichés. Cantó al frente de su poderosa banda y
desató una fiesta.
El show de Alpha Blondy demostró ser
diametralmente opuesto al de Lee Perry, última "estrella" de reggae
que pisó un escenario porteño. Cuando éste fue todo improvisación y
"venimos por su dinero", aquél apostó al profesionalismo y a una
larga lista de hits de factura propia amasada a los largo de más de
veinte años de carrera ininterrumpida.
Pasadas las diez y media de la noche del jueves, los miembros de
Solar System, la banda que acompaña habitualmente al cantante,
fueron saliendo de a uno o dos para generar una intro in
crescendo que culminó con la aparición de Blondy, en muletas y
con su pierna derecha enyesada como producto de una fractura
expuesta que lo obligó a suspender fechas en Canadá.
El hombre de Costa de Marfil sabía que gran parte de la gente que
amenazaba con reventar el estadio Obras lo esperaba desde las siete
de la tarde (tocaron tres teloneros argentinos), así que salió
decidido a hacer valer la espera: temazos como Jerusalem y
Hyprocrite allanaron el camino para la explosión que hubo luego
con Masada y su primer éxito, Cocody Rock, que dio pie
para un canto de ida y vuelta con el público, mucho del cual era
viblemente más adepto al reggae en general que a Alpha Blondy en
particular. Esto merece un aparte.
La mayor parte de la audiencia parecía cumplir con las premisas
seudo rastas de fumar y usar dreadlocks. El cantante dijo: "No tenés
que fumar marihuana para ser rasta. No tenés que usar dreads
para ser rasta. No tenés que ser negro para ser rasta". Lo cual
admite dos lecturas diametralmente opuestas: o bien "todos pueden
ser rastas", o bien "no van a ser rastas por más que se disfracen".
Para tener en cuenta, sobre todo cuando viene de un músico que no
consume drogas y practica el sistema de creencias
socio-político-religiosas proveniente de Jamaica (¿cómo hablarle de
volver a Africa a alguien que nació y vive allí?). Un mensaje
directamente apuntado a esa amplia franja del público local de
reggae, que parece creer que el consumo recreativo de cannabis y el
peinado hacen a la religión. Los promotores de espectáculos ven esto
y lo usan en beneficio propio: de hecho, este concierto se dio "en
el marco" de un curioso "Bob Marley Day" que viene a cuento vaya uno
a saber de qué, ya que no hay registros de que el 22 de julio haya
sido una fecha significativa en la vida de Bob.
La banda de guitarras bien rockeras al frente sostuvo de manera
impecable las canciones de Blondy. Y, como la producción
discográfica del cantante, era multiracial y multicultural, con
miembros provenientes de Francia, España y distintos países de
Africa. La canción Peace in Liberia (de Masada, 1992)
sirvió para que, como en el comienzo, los músicos fueran saliendo de
a uno para la presentación del Solar System. El grupo está integrado
por once personas, que con el cantante suman doce, como los planetas
de nuestro sistema solar. El cierre fue a todo baile con
Brigadier Samary, una vieja canción que Blondy le dedicó al
policía que en su juventud le propinó una paliza que casi lo manda
al cementerio. Más que digno final de una fiesta con mensaje, pero
sin clichés.
Guillermo
Boerr.- Clarín
ENTREVISTA CON
ALPHA BLONDY "Yo hago 'reggae progresivo'"
El músico nacido en Costa de Marfil toca hoy en Obras junto con su
banda Solar System. Aquí habla de la vigencia del reggae, un género
que no considera limitado.
Asunto
complicado ese de ser señalado como portador del legado de un
artista. Más aún si ese artista fue un personaje tan rico y
significativo como Bob Marley. Señalado en numerosas oportunidades
como "el heredero de Bob Marley", a Alpha Blondy parece no
molestarle la carga que lleva sobre sus hombros. Nacido en 1953 en
el seno de la tribu jula de Costa de Marfil con el nombre de Seydou
Kone, recibió el mote de "Blondy" de su abuela, debido a las
dificultades de la señora tanto para controlar al inquieto muchacho
como para pronunciar la palabra inglesa "bandit" (bandido). Cuando
el joven comenzó a hacer música, le antepuso la primera letra griega
al sobrenombre por el que lo conocían todos, con lo que su seudónimo
vendría a significar "el primer bandido". Influído por rockeros como
Los Beatles y Jimi Hendrix y por el poderoso soul de Otis Reding, su
vida dio un vuelco cuando escuchó a Bob Marley, que propugnaba el
regreso de los negros a Africa y cantaba para los oprimidos.
Cantando en francés y en inglés, pero también en hebreo, árabe y en
dialectos africanos, Alpha Blondy se erigió en vocero contra la
injusticia.
Es curioso que se lo nombre como el heredero de alguien que
proponía que los negros debían volver a Africa, ya que usted viene
de allí.
(Risas) Sí, tiene su costado irónico, es cierto. Pero
también creo que Marley hablaba de un regreso espiritual a nuestras
raíces, a lo que éramos en los orígenes del tiempo. En todo caso,
para mí es un enorme honor, ya que sin Marley yo no hubiera sido
quien soy: su música me hizo mejor no sólo a nivel musical, sino
también espiritual.
¿Por qué cree que el reggae se mantiene vigente a través del
tiempo?
Creo que el secreto está en sus aspectos aparentemente
contradictorios: es un ritmo cadencioso, bailable, que habla sobre
situaciones no siempre agradables, como la pobreza, los abusos de
poder, la opresión...
Pero es un género técnicamente elemental. ¿Cómo mantiene su
interés musical en él?
Yo considero lo que hago como "reggae progresivo", porque no es
un género estático sino una entidad viviente y, por lo tanto,
cambiante. Así le voy agregando instrumentos que fui conociendo en
mis viajes, con lo que incorpora nuevos timbres. En mi banda no sólo
hay guitarras de rock sino también violines y violas, instrumentos
típicos africanos, griegos y orientales. Creo que el purismo le hace
mal a la música y al arte en general, porque intenta poner barreras
en algo que, justamente, trata de romperlas.
Antes de venir aquí tocó en Brasil. ¿Cómo se sintió en un país
con una herencia africana tan fuerte?
Fantástico. De hecho, vengo bastante seguido, porque tengo
algunos amigos en el grupo bahiano de percusión Olodum, de quienes
también incorporé cosas a mi coctelera rítmica.